Piratazos de The Beatles los hay a montones. De hecho son, conforme a las opiniones de los conocedores, los músicos de quienes han aparecido más grabaciones clandestinas (
bootlegs): centenares, quizá miles, con calidades de sonido que van desde lo que sólo podría calificarse como "infame" hasta lo excepcional, equiparable a cualquier material respaldado legalmente por Apple-EMI, y con contenidos que de igual manera varían desde "lo mismo de siempre" (¿cuántas ediciones habrá, bajo diferentes nombres, de las canciones que grabaron en Hamburgo como el grupo de acompañamiento de Tony Sheridan, tan sólo unos meses antes de iniciar la vorágine que habría de convertirlos en el fenómeno musical más grande de la historia?) hasta los hallazgos insólitos: canciones inéditas, versiones alternas a las ya conocidas, demos caseras, sesiones de estudio, que abarcan tanto la época de su carrera en común -e incluso antes: existen grabaciones de los incipientes Quarrymen, la banda que conformó el adolescente Lennon con sus compañeros de escuela- como sus años solistas posteriores.
De entre esa casi infinita variedad de discos destaca
A Toot and a Snore, cuya importancia no radica precisamente en la calidad de su contenido, sino en el momento histórico que registra: se trata de la única grabación existente de John Lennon y Paul McCartney tocando juntos después de la disolución del Cuarteto de Liverpool, cuando Lennon producía el disco
Pussy cats, de Harry Nilsson, en marzo de 1974. Una de las mayores expertas del tema beatle en México,
Tere Chacón, describe su contenido
aquí. Y el álbum puede ser descargado
aquí.
Como explica Tere, no esperes encontrar el prodigioso retorno de la más grande dupla de músicos del siglo XX; por el contrario, dista mucho de ello. Son meros ensayos plagados de errores, con un Lennon regañón, inseguro y atiborrado de droga a quien puede escuchársele, en el primer track, ofreciendo una raya a Stevie Wonder, otro de los participantes en aquella sesión memorable. Pero, con todo, ¡hombre, son Paul y John! Durante mucho tiempo sólo se supo de la acre relación que mantuvieron tras la separación del grupo: las recriminaciones rebosantes de amargura que intercambiaron en las canciones de sus primeros discos solistas, la -esa sí- multicitada ocasión en que Lennon negó el paso a McCartney, cuándo éste pretendió visitarlo en su departamento neoyorquino... Esta grabación, por tanto, constituye un documento excepcional para cualquier apasionado de The Beatles.